VIÑEDOS

Los viñedos que dan origen a nuestros vinos están ubicados en la región sur de la provincia de Mendoza. El departamento de San Rafael, es un oasis regado por dos ríos Diamante y Atuel, con agua pura de deshielo de la Cordillera de los Andes.

El agua se acumula en nuestros diques y es encausada a todas las viñas a través de canales que llegan directo a los cultivos. Forman parte de nuestras labores culturales podadores, tomeros y cosechadores. Quienes por generaciones, se han dedicado a la producción de vid y conocen en detalle cada surco de las viñas.

Con 13.000 hectáreas aproximadas de viñas, San Rafael es la frontera sur de la viticultura mendocina.

Se trata de una región que promedian cotas más bajas y que, por la combinación de suelos y climas expuestos a los vientos australes, ofrecen un delicado balance para algunas variedades, en especial tintas.

La altura de cultivo ronda los 600 y los 800 metros sobre el nivel del mar. Esto define un clima moderado a frío, seco y con excelente insolación. Esa diferencia puede apreciarse en una acidez presente y un paladar vivaz, principalmente en los Malbec y en las blancas.

Los suelos también son de origen aluvional, aunque con menor presencia de piedra. Nuestros suelos son profundos y abundan en arena, arcilla y grava. Esto se traduce en vinos suaves, de taninos redondos y textura envolvente.

En la región destaca la variedad Bonarda. A la antigüedad de las plantas, se suma una buena luminosidad que asegura madurez, mientras que el clima frío conserva frescura, dos aspectos que permiten elaborar sabrosos varietales jóvenes. Pero también hay lugar para los exponentes de alta gama, que suman al buen jugo y al paladar frutal una nueva expresión compleja y elegante.

En cuanto al Malbec, ocupa el 14% de la superficie de San Rafael y ofrece un perfil expresivo, amplio y jugoso, producto del clima fresco. El resultado sonvarietales frutales y tensos en paladar.

Por su ubicación al sur de la provincia, San Rafael es origen de blancos con gloria. Vinos sabrosos y simples elaborados con Chenin Blanc, Semillón, Tocai o Chardonnay. El punto es que toda la región tiene cierta exposición sur y está expuesta a las masas de aire frío de la Patagonia, por lo que los blancos obtienen frescura y sutileza.